La Unión Europea abre el año con tres nuevas autoridades comunitarias dedicadas a la supervisión de actividades bancarias, financieras y relacionadas con los seguros, con importantes competencias de control. Las agencias de calificación de riesgo tampoco estarán exentas de sus visitas.
Sus perfiles ya se dejan ver en el horizonte, han creado una enorme expectación, llegan para poner orden en lo que parecía el salvaje oeste. 'Hola, soy su nuevo supervisor financiero, mis compañeros de banca y aseguradoras están de camino, cuidaremos de ustedes'.
Desde Londres, París y Frankfurt estas nuevas instituciones pondrán la lupa sobre las prácticas de riesgo, podrán prohibir operaciones y batirse en duelo legal con quienes pretendan saltarse la ley. Si hay diferencias entre los reguladores nacionales, los supervisores se encargan, incluso pueden paralizar decisiones de los bancos si entran en conflicto con la legislación, las agencias de calificación de riesgo tampoco estarán exentas de sus visitas.
La UE decidió en septiembre crear estas figuras para protegerse de algunas operaciones dañinas como las que desataron la crisis financiera actual. Esperan evitar nuevos chaparrones que vuelvan a mojar las cuentas con números rojos y rescates, para que nadie cuestione los planes felices de la Unión
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