viernes, 22 de octubre de 2010
Publicado por Laneres @ 9:48  | Varios
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Notas de excelencia en la selectividad para acceder a la carrera, seis años para obtener la licenciatura en Medicina y Cirugía, uno o dos años para preparar y aprobar el MIR (médicos internos y residentes), cuatro o cinco años de cursar una especialidad –no siempre la vocacional– y, al final, si no se tropieza en alguno de esos estadios, un título y a buscar trabajo. Doce años de formación intensiva, algunos remunerados a la baja, como de mano de obra barata, y a la postre, ¿qué? La mayoría de las veces, una interinidad, noches de guardia, urgencias… vienen a ser el común denominador. La excelencia ha dado paso a la frustración y al imperioso deseo de una vida mejor. Poco a poco, ese excelente médico se plantea irse fuera, acogerse a otras situaciones, foráneas, que duplican o triplican su salario y la consideración que merece. Cierto que no siempre es así, que también en España hay opciones para poder ejercer dignamente la profesión, pero no lo es menos que millares emigran a otros países.

No es extraño que, a falta de especialistas, sean médicos generalistas los que cubran puestos de trabajo que, en puridad, no les corresponden. La falta de pediatras, por citar sólo un caso, empieza a ser preocupante. Y de esta forma, algo que parecía resuelto ha vuelto a surgir: los mestos, médicos especialistas sin título oficial que las administraciones sanitarias no tienen más remedio que contratar so pena de quedarse desguarnecidas. No son excepción las plazas que se cubren con facultativos de otros horizontes, no precisamente de la UE, con convalidaciones de urgencia, cuando se producen. Todo esto, ¿nos garantiza la calidad asistencial y facilita la eficiencia en la gestión? Son muchos los que piensan que una y otra se van deteriorando y, más aún, si contemplamos el agujero negro de un déficit creciente. ¿A qué punto hemos llegado que no sólo el capital financiero –unos 30.000 millones de euros– se trasplanta a otros lugares, sino que también el capital humano –lo más valioso–, y no sólo el médico, busca injertos mejores?


Fuente: http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/opinion/nos-quedamos-medicos


Tags: Médicos, Intereconomía

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